Durante muchos años fue conocida por su efectividad en el tratamiento de resfriados y gripes, pero su popularidad comenzó a decaer cuando la industria farmacológica comenzó a comercializar antibióticos. La echinacea perdió entonces su protagonismo hasta que en los años 30 resurgieron los estudios sobre sus propiedades en Alemania. Desde entonces los sucesivos descubrimientos sobre sus efectos benéficos en la salud le han devuelto un lugar de protagonismo indiscutible dentro de la fitoterapia moderna.
Manzanilla
La manzanilla o camomila es una planta cuyas propiedades medicinales son conocidas desde hace miles de años. Ya los egipcios la utilizaban en sus bálsamos curativos y en rituales purificadores puesto que era una planta consagrada al sol, por la forma característica de su flor. Los griegos por su parte, también brindaron a la manzanilla un lugar preferencial entre las hierbas beneficiosas para la salud. Esta tradición no ha sido en vano, pues posteriores estudios científicos han confirmado su alto valor medicinal en diferentes aplicaciones.
Ajenjo
El ajenjo es tal vez la planta medicinal más antigua que se conoce. Sus efectos sobre la salud han sido comprobados durante siglos, y tiene bien merecida la fama de ser uno de los tesoros de la fitoterapia a lo largo de la historia.
Es conveniente advertir que la alta concentración de aceite de ajenjo presente en esta planta, es sumamente beneficioso para revertir ciertas patologías del organismo cuando se administra en pequeñas y seguras dosis. Por el contrario, cuando se consume en gran cantidad puede ser altamente perjudicial e incluso provocar irreversibles trastornos a nivel cerebral. El ajenjo es extraordinariamente eficaz, pero altamente peligroso si se abusa de él.
Aloe vera
Aunque su uso se remonta a casi 4,000 años antes de Cristo, no ha sido sino hasta hace algunas décadas que volvió a resurgir como una de las plantas más utilizadas en el campo de la medicina natural y la estética. Se trata del popular aloe vera. Esta planta, perteneciente a la familia de las liláceas se caracteriza por su gran resistencia y su facilidad de cultivo en zonas especialmente áridas o donde otras plantas no prosperarían.
Las plantas medicinales
No es posible concebir el origen mismo de la especie humana sin la proximidad de las plantas medicinales. Esto se debe a que el hombre de las cavernas, en su infinita capacidad de observación – imprescindible para sobrevivir – aprendió a encontrar en la naturaleza circundante los primeros paliativos para sus enfermedades.
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